
Miércoles de Ceniza marca el comienzo del viaje cristiano con un recordatorio de nuestra mortalidad y una llamada al arrepentimiento. La antigua práctica de la imposición de ceniza en la frente de los fieles el Miércoles de Ceniza ha dado al dia su nombre. Tertuliano escribe acerca de la práctica como una expresión pública de arrepentimiento y nuestra flaqueza humana, que tiene la necesidad de Cristo. Las cenizas nos recuerdan de nuestra necesidad de la gracia redentora y la palabras nos recuerden del rito de la sepultura cristiana: "... polvo al polvo, ceniza a ceniza ..." palabras que algún día se hablaran sobre nosotros. La imposición de la ceniza no ha sido exclusivamente una práctica católica romana y hoy en día se observa ampliamente por muchas tradiciones cristianas.












